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FRIDA KAHLO
Pocos saben que desde hace varios años una de las mayores coleccionistas de la obra de Frida Kahlo es la cantante Madonna. Dicen que la famosa “chica material” quedó fascinada con la obra personalísima de la pintora mexicana --¡después que conoció sobre su tormentosa vida a través de la extraordinaria biografía de Kahlo por Hayden Herrera.
Y --tal como le ha sucedido a miles de personas en épocas recientes-- la personalidad de Frida, sus sufrimientos, sus obsesiones y sus amores, han sido elementos tan “encantatorios” --¡como la música del Flautista de Hamelin!
A través de esa biografía, se abrió de par en par la vida de Frida para Madonna y todo un grupo de norteamericanos que --de pronto-- “descubrieron” e hicieron conocer al mundo el talento de la Kahlo. Lo encontraron --como quien encuentra un brillante en medio de la oscuridad-- a pesar de que por años y años había estado allí, en su-entonces-siempre-vacía Casa Azúl de Coyoacán --¡y absolutamente olvidado por todos los “dilettantes” del arte!
Estos nuevos coleccionistas, al poner “de moda” a Frida y su imágen --la que pronto comenzó a aparecer hasta en camisetas a la venta en el barrio de Soho y en el Greenwich Village de Nueva York-- son también los responsables de la enorme popularidad de su obra, y de los altísimos precios que alcanzan sus cuadros en las subastas de arte internacionales.
Como Frida dejó una obra limitada, y muchos de sus cuadros están todavía en colecciones privadas de amigos y familiares desde los años 40 y 50, los precios que se piden --¡y se pagan!-- por los mismos son extraordinarios. Y cada día que pasa, la obra de la controvertida pintora mexicana sube más y más --convirtiéndose en uno de los “money making machines” del mundo de la pintura, y todo un fenómeno artístico y financiero. Por ejemplo, en la última subasta de Arte Latinoamericano en Sotheby’s de Nueva York, uno de sus autorretratos (Autorretrato en Vuelo) se vendió en más de 5 millones de dólares y fue --sin duda-- ¡la gran estrella de la noche!
Sin embargo, la vida de Frida --y muy especialmente su vida amorosa-- ha sido el magneto de todo este “boom”.
Todo el que lee su biografía --y visita la fascinante Casa Azul en la que nació y vivió Frida en el viejo barrio de Coyoacán en México DF-- cae inmediatamente bajo el “spell” de la pobre pintora, quien desde muy joven sufrió físicamente operación tras operación (después de un terrible accidente en un tranvía) y quien después se enamoró locamente del genial Diego Rivera, ya famoso y mucho mayor que ella. ¡Ay Diego, su adorado Diego, del que fue su esposa, a quien escribía amorosísimas cartas y del que recibió engaño tras engaño --incluyendo aquel tan doloroso, con su propia hermana menor Cristina!
Cuando conocen la vida de esta mujer tan delgadita y físicamente tan frágil, aunque tan llena de amor por su familia, todos se fascinan con las muchas facetas de la pintora: Frida la artista, quien se pinta una y otra vez, en autorretrato tras autorretrato, con trenzas, con pelo largo, con traje de terciopelo, con changos, con collares... Con la Frida que se pinta “llena de piquetitos” o perdiendo su hijo en un horrible aborto. Con Frida la que pinta amorosamente a su padre y respetuosamente dedica sus pequeñas telas a su médico y a sus amigos. Con Frida la comunista, la amante de Trostsky, la militante que dormía bajo la mirada de sus amados Marx, Lenin, Engels y toda la camarilla. Con Frida la rebelde, la que retó a todos un buen día cortándose el pelo casi a rape, vistiéndose de hombre y declarando su amor por las mujeres. Con esa Frida que más que ninfómana, lesbiana o bisexual, lo que me parece era una pobre mujer con el corazón roto y locamente enamorada de “su Diego”. Una mujer dolida que más que nada ansiaba chocar y llamar la atención de su marido. Aquel hombre-rana-enorme, tan feo como genial, del que vivía obsesionada desde el día cuando --siendo una joven estudiante-- lo conoció, subido en andamios y andamios, mientras pintaba uno de sus célebres murales.
Es posible que Frida Kahlo, la pintora, no se hubiera convertido en Frida Kahlo la “superestrella póstuma”, sin la existencia de Frida Kahlo la mujer enamorada y atormentada. Sin la existencia de la madre que nunca pudo ser. De la mujer sana que nunca fue. Su estilo de pintura, 100% biográfico, tierno --y a la vez dramático y descarnado-- hubiera seguido siendo “un culto” y no hubiera trascendido como lo ha hecho. Hubiera permanecido siendo un “secreto” personalísimo y muy privado entre los que la conocieron y la amaron desde el primer día. Un secreto entre pocos que hubiera permanecido intacto.
Todo lo contrario de una artista cuya obra comienza a hacer dólares de tan sólo mencionarse su nombre en un catálogo --¡como cuando sale a la venta el último CD del último cantante pop!
Ay Frida Kahlo, la que tanto sufrió por tantas cosas. ¿Hubiera disfrutado su triunfo? La comunista que se vende en millones. ¿Qué hubiera pensado de que sus telas cuelguen en mansiones de Hollywood y “triplex” de Nueva York? La mujer de una sola ceja, vestida de Tehuana, con su corset pintado, con su silla de ruedas,... ¡casi puedo oír la carcajada, caminando sola, en la mañana muy temprano, entre los helechos gigantes de los jardines encantados de su muy amada Casa Azul!
Y en su caso --Dios (aunque no creía en él) es el único que sabe si en ella se cumple aquello de “el que ríe último ríe mejor...”
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FRIDA KAHLO
Pocos saben que desde hace varios años una de las mayores coleccionistas de la obra de Frida Kahlo es la cantante Madonna. Dicen que la famosa “chica material” quedó fascinada con la obra personalísima de la pintora mexicana --¡después que conoció sobre su tormentosa vida a través de la extraordinaria biografía de Kahlo por Hayden Herrera.
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PICASSO ODIABA LAS MUJERES
Amaba pintar mujeres, palomas y toros. Y él mismo era como un minotauro. Un “hombre/toro” de baja estatura, sólido, cuadrado, con las manos grandes y los ojos más intensos que ojos humanos han visto. Y aunque el genial Pablo Ruiz Picasso fue el pintor más creativo y prolífico del Siglo XX, también era un verdadero monstruo en sus relaciones humanas. Un gigante de las artes que medía apenas 5 pies 3 pulgadas ---y pasó toda su vida rechazando y negando amor a sus hijos, humillando con absurdos juegos mentales a sus amigos y maltratando cruelmente a las mujeres de su vida
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